Color,
materia y textura son las claves del lenguaje artístico de L.
Caramelli en la pintura y la escultura. En su estilo se combina lo figurativo
de forma esquematizada, para adentrarse en la abstracción, y
se concreta en fórmulas personales que aúnan la tradición
y la modernidad.
En sus paisajes configurados en grandes trípticos, los motivos
esenciales se ordenan en formas geométricas de intenso cromatismo,
predominando ritmos de repetición y contraposición que
evocan la tradición clásica, a la vez que busca la expresividad
con el juego contrastado de la rugosidad y planitud de la superficie
pictórica.
En otras obras aflora en el tema y estilo, un influjo primitivista y
expresionista en los que utiliza profusamente las texturas y el relieve
buscando diferentes calidades (La Pluie I, La Pluie II, Paleolítico
2000, Danza en la caverna I y Danza en la caverna III, Las lagrimas
de la luna). Esta investigación con la materia le lleva a incorporar
distintos materiales en el soporte (lienzo, tabla, papel, ensamblaje
de arpilleras y telas de otros usos) y en la pintura (oleo, acrílico,
minerales, arena, pasta vitrea, cuerda, tela metálica...).
La relevancia de la materia es particularmente visible en los biombos
con temas de la danza, que se despojan de elementos, dejando al descubierto
la estructura y enfatizando el protagonismo del color y transparencia
de superficies. La seduce la magia de la pasta manejada con ímpetu
en unas zonas del cuadro para luego diluirse en gamas monocordes en
otras (Explosión, reflejos de luna, prova I, rova II).
En sus búsquedas con el color trabaja la pureza de los blancos
en diversas obras (la caracola, volumen I, la pluie I, Paola, busqueda
de equilibrio III, equilibrio 2000);en otras, la contraposición
del fondo negro y manchas rojas, o viceversa, resulta de gran fuerza
expresiva (La pluie II, sin título, el condor); y muy acertados
son los acordes cromáticos que logra con la degradación
de las gamas frías o cálidas.
Sus últimas series sobre monocromos nos introducen en la contemplación
de espacios donde valora el vacio y domina la pureza, sencillez y elegancia
de su lenguaje; el color crea el cuadro y realza su huella, el espesor,
la lisura, opacidad ó brillo, y potencia la luz . Sobre una lámina
de oro, plata o cobre, ó sobre un fondo uniforme verde, rojo
azul o amarillo consigue delicadas esfumaturas. En esta fase de reducción
de la gama cromática retoma en diversos paneles el tema de la
danza, presentando esquemáticas figuras aisladas en un paso de
baile, sobre los fondos de un solo color.
El carácter creativo e investigador de la artista se manifiesta
igualmente en la escultura. Una sólida formación en los
hornos cerámicos de Montelupo, en las canteras de Pietrasanta
y su paso por distintos talleres artesanales la llevan a explorar las
posibilidades expresivas de los materiales: el barro, la madera, la
piedra, el cemento, el hierro o materiales sintéticos. La simplificación
formal, el primitivismo y la pureza del material son la base de su estilo
que desde sus inicios con la terracota va despegándose de lo
figurativo para culminar en la abstracción de sus últimas
obras.