ALFONSO ROMERO

 

Nací en Cáceres, aunque he vivido muchos años entre Badajoz y Madrid, ciudad de mi adolescencia y madurez. De Extremadura conservo una viva imagen de sus paisajes y el recuerdo placentero de sus sonidos y aromas.

Esa gran pasión por la naturaleza me inclina a elegir siempre estos motivos pictóricos.


Mi vocación ha sido tardía. Empezó como un entretenimiento en las clases de dibujo de la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz y continuó en Madrid con las clases de grabado de la pintora Cristina Gayarre.

 

Pronto cambié el rumbo hacia el óleo de la mano del pintor y amigo Manuel de Valle. Y sigo aprendiendo un oficio que nunca se aprende del todo. Eso es un gran reto que, además, es placentero.

 

Pinto porque me divierte y me divierte cada nueva pincelada que aprendo. Si mis amigos y otras personas disfrutan viendo lo que hago, me doy por satisfecho.